25/07/2010

Get Lucky (Warner, 09) es el responsable de que tengamos a Mark Knopfler de nuevo de gira por nuestro país. Asistimos a su cita en la calurosa Murcia, la segunda de las fechas después de Badalona, que fue la que dió el pistoleazo de salida a este spanish tour. Además, este último disco de Knopfler, una mezcla de country, blues y folk de raíces celtas, estuvo muy presente durante toda la noche. Desde su inicio mismo con "Border River", hasta el cierre a ritmo de "Piper To The End".
Otro de los nuevos temas que interpretó fue la preciosa "Monteleone", sin duda la mejor canción de Get Lucky. Otros discos del escocés como Sailing To Philadelpia o Radpicker's Dream, también gozaron de protagonismo con las canciones "What It Is", "Hill Farme`s Blues" o "Marbletown".
Lo que quedó claro, es que el repertorio de este zurdo de oro cada vez anda más escaso de canciones de Dire Straits; algo lógico si tenemos en cuenta que son ya más los discos grabados en solitario, que los que editó con su antigua banda, entre 1978 y 1991. Ahora va acompañado de músicos como el teclista Guy Fletcher (ex Dire Straits), el flautista Michael McGoldrick o Glenn Worf al bajo. Todos ellos músicos con un oficio y un talento indudables, a los que "el jefe" presentaría con todos los honores a la hora de concierto aproximadamente.
Aún así, los mometos más aplaudidos de la noche coincidieron con "Telegraph Road", "So Far Away", "Brothers In Arms" y por supuesto, "Sultans Of Swing"; todas ellas de la época en la que Mark no se quitaba la cinta del pelo. Ahora ya no hay cinta y pelo hay menos. Y debido a unos problemas que al parecer arrastra en la espalda el artista desde hace un tiempo, se pasó toda la actuación tocando sentado desde una silla, de la que sólo se levantaría para saludar y marcharse.
El show fue una mezcla de virtuosismo y frialdad, pero sólo el hecho de haber compartido una hora y media con Mark Knopler, hizo que cada una de los casi 5.000 personas que llenaron la Plaza de Toros de Murcia se fuera a casa con una sonrisa en la cara. Córdoba, Santiago de Compostela, Madrid o Bilbao aún lo esperan.
Víctor Martínez