27/04/2009

Van Morrison performing “Astral Weeks”
Todos sabemos quién es Van Morrison. El que más y el que menos sabe que no es una persona de trato fácil y que su inexpresividad a veces llega hasta cotas inimaginables. Pero si decide ofrecerte un concierto de más de dos horas en el Royal Albert Hall con el “Astral Weeks” de por medio, ¿serías capaz de soltarle un “no” por respuesta? A veces no merece la pena hacerse el duro…
Última llamada telefónica antes de que empiece el espectáculo. De pronto se apagan las luces. Un foco apunta al piano en el que se sentará el León de Belfast. Y una voz anuncia “Ladies and gentlemen… Van Morrison!”. Entonces una silueta oscura asoma por una esquina del escenario. Traje negro, gafas negras, sombrero negro. Y esa voz ronca y profunda marca de la casa.
Un primer set lleno de hits de siempre
Unos veinte minutos de descanso y el segundo asalto. Otra vez de traje negro, pero esta vez de cuero. Las gafas y el sombrero permanecen inmutables. Y esta vez sí, las primeras líneas de “Astral Weeks”: "If I ventured in the slipstream, between the viaducts of your dreams…”
Después de esto, una hora y pico más de concierto, con otra versión extendida como punto álgido (esta vez Sweet Thing) y con Gloria como colofón.
Vimos a un Van Morrison exigente, pero sorprendentemente flexible a la hora de interpretar alguno de los temas de la noche. Constantemente dando instrucciones a sus músicos, quienes en un momento dado llegaron a ser doce, más tres coristas sobre el escenario, y tocando guitarra, armónica, saxofón, órgano y piano.
No dijo ni hola ni adiós, no le vimos los ojos en toda la velada, pero qué más da, mientras el león ruja…
Víctor Martínez.