22/05/2009

Cuando parece que las riot girls están más de capa caída que nunca, aparecen tres chicas en Brooklyn y se convierten automáticamente en uno de los grupos más cool del momento. Una rubia que canta y toca la guitarra (Cassie Ramone), una morena que hace coros y aporrea la batería (Ali Koehler) y una pelirroja que también corea y toca el bajo (Kickball Katy). Ellas son las Vivian Girls (nombre tomado del escrito de Henry Darger, titulado The Story Of The Vivian Girls).
Tras una exitosa gira por EEUU, aterrizan en Europa con un ambicioso tour que les tendrá ocupadas hasta mediados de agosto y en el que pasarán por el Reino Unido, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Austria, Holanda, Suecia, Finlandia y el Primavera Sound de Barcelona.
En Londres, desembarcaron en el Brixton Windmill, un antro rocanrolero con encanto como pocos, para ofrecer todo lo que contiene su álbum de debut, más alguna que otra sorpresilla, como “Surfin Away” o “Second Date”, que sólo aparecen en singles.
Empezaron el show con "All The Time", la que abre también el LP. Luego, "Such A Joke", "Never See Me Again", "Tell the World”, "Damaged" y "Wild Eyes" entre otras. Ésta última, con ese toque Breeders inconfundible, fue la primera canción que grabaron estas chicas, allá por marzo de 2008. La voz de Cassie siempre anduvo por debajo de todo el muro sonoro, pero hecho adrede por supuesto, ya que incluso en el disco aparece así; más que una voz, como una especie de murmullo difícil de descifrar en ocasiones.
A pesar de que a alguno se le haya agudizado la sordera después del concierto del domingo, Vivian Girls son una banda que enamora. Eso sí, si estás pensando qué hacer con ellas en la primera cita, olvídate de invitarlas a cenar al más caro de los restaurantes. Mejor las llevas a tomar unas pintas en el pub más cercano. Seguro que sale mejor.
VICTOR MARTINEZ