29/11/2009

UN CONCIERTO ELECTRIZANTE
Espectacular puesta en escena, juego de luces y sonido perfectos, un gran repertorio, virtuosismo, fantasía, cualquier definición se queda corta para la exhibición y lección magistral ofrecida por Muse esta noche en el Palacio de los Deportes de Madrid.
Tres pilares sobre una base circular cubiertos con unas cortinas que se desplomaron a los acordes de “Uprising” mostrando a cada uno de los miembros del grupo apostado sobre cada columna, de esta manera dieron el pistoletazo de salida de lo que sería un derroche de ingeniería hidráulica. El diseño del escenario está a la altura del 360º de U2, puede que el haber compartido gira por América, haya contagiado a los de Devon.
El rock progresivo que interpreta Muse nos recuerda en algunos pasajes a Queen (el del gran y añorado Freddy Mercury no el engendro actual), prueba de ello “United States of Eurasia”. Una gran parte del setlist estuvo dominado por temas de su último trabajo The Resistance, pero hubo espacio para todo, “New Born” “Supermassive Black Hole” “Plug in Baby” “Starlight” “Knights of Cydonia” hicieron las delicias del público asistente que no paró de aclamar a Bellamy y cia durante toda la noche. Si hay que poner una pega, quizás esa obsesión por alargar los temas innecesariamente, hay veces que despistan al respetable.
Matt Bellamy es el preferido de los fans, no en vano es el verdadero alma mater del grupo, puede que le falte un poco de capacidad de comunicación con la audiencia, pero lo suyo es la música. Todo está milimetrado en esta gira, hasta para los cambios de instrumentos, como la jam sesion “Helsinki Jam” que se marcaron Howard a la batería y Wolstenholme al bajo, para dar tiempo a que los técnicos pudieran colocar el piano sobre la columna que a continuación ocuparía Bellamy recién cambiado de ropa.
Es evidente que Muse ha decidido dar el salto definitivo y esta gira es el anticipo de lo que tienen preparado para la primavera, va a emprender en 2010 una gira por estadios, ya hay confirmadas fechas en San Siro en Milan, Stade de France en Paris y Wembley en Londres, pero no por tocar en recintos con ese tipo de aforos se es más grande, dudo mucho que consigan reproducir la química y complicidad que existió entre público y artista en recintos como el Palacio de los Deportes, y ya se sabe que de éxito también se muere.
Moody-dixit