11/06/2010

Shadows es el primer trabajo de Teenage Fanclub desde que publicaran Man Made en 2005. En este décimo LP, la fórmula es bien añeja pero no por ello menos esperada: guitarras elegantes, coros perfectos, armonías que crecen acorde tras acorde y algún que otro ruidito perfectamente calculado. Bendita fórmula.
Un buen ejemplo del estilo de la banda son los dos primeros cortes del disco: “Sometimes I Don't Need To Believe In Anything” y sobretodo “Baby Lee”, su primer sencillo. Algo así como ver salir el sol después de una incómoda tormenta.
“Dark Clouds”, en cambio, nos sumerge en el barroquismo más decadente a golpe de cuerdas y piano. Algo muy del gusto de Neil Hannon y sus Divine Comedy.
Pero el sol vuelve a brillar en “When I Still Have Thee” y “The Back of My Mind”, como si Norman Blake fuera Gene Clark y estuvieran de gira por la Costa Oeste de los Estados Unidos.
“Into The City” es el enésimo homenaje de los escoceses a Big Star. Pero sin duda, esta vez se convierte en el más sentido y pertinente, debido al reciente fallecimiento de Álex Chilton en marzo de este mismo año. ¿Se acuerdan de aquél álbum titulado Thirteen (1993) en honor a la mítica canción del maestro Chilton?
Y a modo de cierre, aromas folkies y una slide guitar para “Today Never Ends”. Una balada al más puro estilo Neil Young de principios de los 70; otro buque insignia que les ha marcado el rumbo toda la vida.
Cada disco de Teenage Fanclub es una lección de cómo reinterpretar los clásicos norteamericanos e ir sumando matices a su propio estilo, de sobra asentado.
Será siempre una alegría tener a estos chicos de vuelta con su luz y su encanto. Aunque debajo de esa piel brillante y optimista, se esconde más melancolía de la que vemos a primera vista…
Víctor Martínez